-=Este blog puede contener escritos no aptos para todo el publico, revisa la clasificación antes de leer y respeta las ideas de los demás.=-

miércoles, 26 de enero de 2011

Dos hilos un nudo

 Por Oli!
Clasificación: Apto para todos :p)  (aunque me hubiera gustado hacerlo mas picante, jeje!)

Y sonriéndome me dijo torpemente ¨No hablo español¨.



Hola mis queridos amigos de Ola Corea y Chocolate Coreano!!!! Aquí estoy otra vez yo, adicta a escribir mis fantasías con chicos coreanos, con el mismo deseo que me niego a abandonar, tener a uno de esos primorosos chicos entre mis brazos!!!! Que loca! no?! En fin… espero que mi historia les guste, que me puntúen y que comenten que les pareció. Lo que mas ansío cuando mi amiga Annie me publica una historia es leer sus comentarios!!!! Así que si les gusto no se olviden de eso y de recomendarme con sus amigos. Besos para todos!!!!! Oli! los ama!!!




Cada vez que pienso en como se suceden las cosas llego a la conclusión de que el destino es un entramado de hilos, donde cada persona representa una hebra de ese complejo tejido. Algunas veces esos hilos van paralelos pero no se tocan siquiera, en algunas ocasiones se cruzan sin llegar a afectar la trama general y otras veces forman un nudo único, imposible de soltar, que cierra finalmente la trama de la vida.

 El recuerdo de la primera vez que nos vimos llega a mí pálidamente, como si solo hubiera sido una pincelada en mi memoria. Hacia algunos días había sido mi cumpleaños, entre tantas cosas había recibido una blusa, la cual para mi desconsuelo eterno me quedaba chica, ya que fui, soy y seré gordita, por lo cual debí ir a la tienda a tratar de cambiarla por una de talla mayor. Recuerdo que estaba abarrotada de gente y yo no quería demorarme, entonces le pregunte a un chico que se hallaba en la caja como debía hacer para realizar el cambio; él estaba enfrascado en un libro con extrañas letras en su portada, levanto la mirada ante mi pregunta y sonriéndome me dijo torpemente ¨No hablo español¨. La verdad en ese recuerdo no veo su cara, solo su sonrisa y la forma en como se reverencio disculpándose.

 Creo que seria útil aclarar algunas cosas antes de empezar. Soy la hija mayor de una familia de clase media, mi padre murió cuando era aun una niña, me recibí de medico luego de muchos esfuerzos hace algunos años, soy un poco baja, uso gafas para ver y no soy muy agraciada, creo que ya lo he dicho antes, soy gordita, por decirlo generosamente, pero eso nunca me preocupó ya que siempre lo compense con simpatía y respeto por los demás, me gusta reírme y bromear, soy una amiga fiel, y no se que mas decir de mi para definirme. Ah! Algo muy importante, mi nombre es Olivia.

 Un lunes estaba de guardia en el hospital donde trabajo, llovía copiosamente, una de esas típicas lluvias de verano, con truenos y nubes que ennegrecen el cielo. Las cosas transcurrían pacíficamente, de pronto me llama la secretaria de la mesa de entrada y me dice que había llegado un paciente con una profunda herida en su mano y que si yo podía suturarlo pues el cirujano había entrado a quirófano. Cuando entre a la pequeña sala de curaciones estaba él, con su camisa y su pantalón manchados de sangre, llevaba la mano envuelta en una toalla, estaba pálido y sudoroso, lo salude al aproximarme, él levanto la cabeza y al verme pareció sorprendido, le sonreí para disminuir la tensión y él solo atinó a decirme en un castellano cargado de resabios de otro idioma...

 -Odio la sangre y le temo a las agujas…
 -Tranquilo! Mejor dime primero tu nombre.
 -Sung Jo… Kim Sung Jo.
 -Y de donde eres?
 -De Corea.
 -Que bien! Mi nombre es Olivia, déjame ver esa mano.
 El retiro lentamente la toalla que la cubría y pude ver que tenía un profundo corte que le cruzaba la palma y el dedo índice, sangraba bastante y estaba llena de pequeñas astillas de vidrio.
 -Ok, es bastante profunda, deberé hacer algunos puntos internos antes de cerrarla, pero primero tendré que limpiarla cuidadosamente pues tiene muchos restos de vidrio, como te la hiciste?
 El me miraba con ojos vidriosos, su boca estaba seca.
 -Rompí el vidrio con la mano al tratar de que no se cayera…
 Respiro profundamente y se dejo caer sobre mí. Me costo mucho sujetarlo pues era alto y atlético, pero al desmayarse era un peso muerto que no podía sostener. Llame a mis colegas que me ayudaron, lo recostamos en la camilla, lo canalizamos y le pusimos solución fisiológica, una mascara con oxigeno, y lo conectamos a un monitor para ver su ritmo cardiaco, entonces allí dormido le limpie y le suture la mano. Al terminar me quede sentada junto a él, imagine que estaría confundido al despertarse, lentamente el color había vuelto a sus facciones que eran duras y suaves a la vez, su piel era trigueña, su cabello negro y cortado desprolijamente, sus pestañas eran largas y arqueadas, y su boca era sutilmente carnosa. Una de mis compañeras comento por lo bajo que era un chico muy sexy. Al empezar a reaccionar le tome la mano sana y me pare junto a él. Abrió los ojos lentamente y me miro sin decir nada, le quite la mascara de oxigeno, le sonreí para infundirle confianza y apreté y acaricie su mano, él respondió apretando la mía.
 -Hola Sung… - le dije sonriendo.
 -Que paso?- dijo confuso con la voz queda.
 -Lo que temías, te desmayaste apenas te quitaste la toalla de la mano, pero eso ya paso, ya te la suture y ahora esta todo bien.
 Se miro la mano vendada, luego se toco los cables del monitor pegados a su pecho, frunció el seño extrañado.
 -Lo ultimo que recuerdo es tu cara, nunca me había pasado nada igual, por que tengo puesto esto?
 -Tranquilo, es solo una formalidad, te shockeaste y solo te controlábamos, ahora como te sientes?
 -Raro… pero bien, paso mucho tiempo? Debo quedarme más?
 -No, solo paso una hora mas o menos, si ya te sientes bien te puedes ir cuando quieras, te quieres sentar?
 Nunca había soltado mi mano, la apretó suavemente y se sentó en la camilla, de repente se sintió mareado.
 -Tranquilo, eso es normal, respira profundo y ya se pasa.
 -Eres muy bondadosa, no se como agradecerte.
 -No tienes por que, estoy aquí para esto. Ven… deja que te quite esos cables y la vía del brazo.
 El me observaba atentamente, con cuidado le quite la aguja del brazo y los pequeños electrodos del pecho, luego le ayude a prenderse la camisa, él no me decía nada, levante la vista y lo descubrí mirándome, serio, entonces me dedico una leve sonrisa. Levante su mano vendada y la apoye contra su pecho, él no decía palabra, yo anote las indicaciones en un papel y se lo pase, pero la verdad no se porque no me animaba a mirarlo a la cara, me sentía un poco incomoda.
 -Debes tomar este antibiótico cada 12 horas por 5 días, también debes curarte la herida a diario, y regresa el próximo lunes y te quitare los puntos… la herida ya estará curada.
 Tomo el papel y rozo levemente la punta de mis dedos con los suyos, sentí un cosquilleo, y un poco de ansiedad.
 -Vamos… te acompaño a la puerta.
 -Debes decirme como puedo retribuirte…
 -No es necesario –le interrumpí, un poco nerviosa- solo promete que te cuidaras como te indique, ok?
 -Ok… te veo el próximo lunes, verdad?
 -Si… si no estoy yo cualquiera puede hacerlo, no te preocupes.
 El afirmo con la cabeza, yo le sonreí pero no quise mirarlo.
 -Espero que te valla bien… un gusto Sung.
 -Gracias… otra vez.
 -Todo bien, adiós.
 -Nos vemos.
 No le conteste, le sonreí y él me sonrió mas aun, dio media vuelta y se alejó, me quedé mirándolo, era realmente un chico muy lindo, media mas de un metro ochenta seguro, parecía un modelo con su esbelta figura, sus pequeñas caderas, su estilo para vestir y caminar. De repente se giro y me vio mirándolo, eso me sorprendió, di media vuelta rápidamente y entre por la puerta de la guardia sin volverme, sentía la cara colorada. Al llegar al office mis compañeras me preguntaron que había sido todo eso, yo solo me reí y bromee para evadir los comentarios que me hacían poner más nerviosa. Al rato, mientras seguíamos bromeando, entro la secretaria, traía una bandeja llena de pequeños cupcakes cubiertos por cremas de diferentes colores.
 -Doctora, el caballero al que le suturo la mano trajo esto para usted.
 Me sentía roja de vergüenza, mis colegas aullaban burlándose.
 -Oli! Que fue lo que paso con ese chico que te trae tantos halagos!
 -Vamos! Danos los detalles!
 -Acaso él no recuerda que nosotras te ayudamos para que no se tumbara al suelo? Debes compartir esas dulzuras! No seas egoísta! Jajajaja!!!
 La situación sirvió de broma varios días, yo pensé en el roce de sus dedos más de una vez.

 El jueves siguiente llegue a casa como a las 11 de la noche, el día se había prolongado mas de la cuenta, y yo solo quería descansar. Al entrar mi novio de ese entonces, con quien vivía, me esperaba con mala cara.
 -Era hora de que parecieras, no?! Lo único que me deja en claro todo esto es que para ti tu carrera es más importante que yo!
 -Disculpa! Pero es que al paciente de…
 -Siempre hay un paciente de por medio! –me interrumpió gritando.
 -Pero es que tu no entiendes que es mi responsabilidad! –le conteste gritando también –no puedes entender eso?
 -Lo único que entiendo es que la casa es una mugre, no hay nada para cenar y yo siempre te estoy esperando, siempre!
 -Bueno, entonces no me esperes mas!
 -Perfecto! Sigue tu sola, y que te aguante tus idioteces el gato! – dijo gritando mas fuerte. Al salir golpeo con el puño la puerta del baño provocándole un gran agujero en la madera. Yo estaba furiosa. Se fue dando un portazo y no regreso.
Me sentía agobiada. Me di una ducha y me acosté a dormir. Era lo único que podía hacer. Pero me sentía abatida.
 Al domingo él había regresado a casa dócil como un perrito faldero, hicimos las paces, y prometió ser más comprensivo si yo prometía ser más obsecuente con sus demandas. La verdad es que yo quería que las cosas funcionaran, pero sabia que con mi trabajo en el hospital y en la ambulancia todo seria muy difícil.

 A la mañana siguiente había olvidado todo lo que había pasado, estaba ocupada con una urgencia que había llegado. Al salir del shockroom la secretaria me dijo que el caballero al que le había suturado la mano el lunes anterior me esperaba para que le quitase los puntos. Había olvidado que regresaría, me sorprendió de tal manera que sentí que el corazón se me quería salir del pecho.
 -Dile a algún practicante que lo atienda, así no me tiene que esperar.
 -Ya le dije, pero él me respondió que prefería esperar y que usted se los quitara.
 Me dejo asombrada, había olvidado que iría, entonces decidí hacerlo esperar lo suficiente como para que se diera por vencido. Pasaron como dos horas, me sentía muy ansiosa, entonces le pedí a una enfermera que se fijara si seguía ahí. Así era, no se había marchado, seguía sentado ahí fuera, esperando.
 Parecía decidido, así que no me quedo otra que hacerlo pasar. Cuando lo vi parecía más lleno de ansiedad que yo, le sonreí como respuesta a su sonrisa expectante, sus ojos parecían más grandes que lo normal, a tal punto que sus primeras palabras fueron en coreano. Eso me causo mucha gracia, él se dio cuenta en el acto y comenzó a reír también, el ambiente se relajo lentamente, entonces me senté frente a él.
 -Oye, no era necesario que me esperaras a mí, cualquiera podía quitarte esos puntos –le dije mientras arrimaba hacia mí una pequeña mesa con los objetos necesarios y evitaba de esa forma su mirada.
 -Es que la verdad prefería que tu lo hicieras, no te estoy molestando, verdad?
 -No! Para nada! Pero esperaste mucho tiempo!
 -No… no me importa.
 Quite lentamente la venda que envolvía su mano, la herida había curado completamente, limpie la zona y lo mire por encima de los anteojos.
 -Puede que tire un poco, ok?
 -Si… ok.
 -Mejor miras para otro lado –le dije sonriéndole.
 -Ok.
 Corte punto por punto y los tire suavemente con una pequeña pinza, lo mire un par de veces para ver que él levantaba la cabeza y apretaba los ojos, no podía ser más cobarde, eso me causaba mucha gracia en verdad
 -Ok… ya esta listo –le dije acariciándole la palma de la mano, él me miro sonriendo –Talvez la cicatriz tire un poco pero creo que lentamente volverá a la normalidad ya que ha curado rápidamente. El trato esta terminado.
 -Mmm...
 -Pasa algo? Alguna duda? Has estado muy callado.
 -Ya puedo pararme?
 -Si… por supuesto.
 Se paro de la camilla y salio de la pequeña habitación, eso me dejo boquiabierta, no sabia que le pasaba, me pare lentamente y cuando me disponía a salir a ver entro nuevamente, traía un pequeño ramo de jazmines blancos, su aroma me envolvió. Me quede paralizada, no sabia que hacer, él extendía el ramo hacia mi y yo no podía reaccionar. Tomo mi mano y puso el ramito y un papel doblado en ella.
 -No sabia como demostrarte mi agradecimiento… este es mi número, llámame o envíame un mensaje si necesitas algo…
 Estaba totalmente sorprendida. Asentí con la cabeza, él se mordió los labios, dio media vuelta y salió del consultorio. Yo flotaba, ¿que había sido todo eso? La pregunta me rondaba la cabeza hasta hacerme marear, o talvez era la hipoxia cerebral por contener tanto tiempo la respiración, no lo se, solo se que me sentía lívida. Al salir de allí con el ramito de jazmines en la mano mis compañeros me miraron y comenzaron a bromear con el asunto, yo me distendí un poco, pero en mi mente él no dejaba de dar vueltas. Nunca me había pasado nada igual.
 Ese día fue muy agitado, recién pude recostarme un rato como a las 3 de la madrugada, me tire vestida sobre la cama y apague todas las luces tratando de conciliar el sueño, pero mi pobre mente se negaba a desenchufarse. Entredormida sentí el roce de sus dedos en la punta de los míos, eso solo sirvió para agitarme el corazón aun mas.
 El día martes comenzó tranquilo, pero solo seria la calma que precede la tormenta. Muchos de nuestros pacientes de la sala se complicaron. Corrí de arriba abajo todo el día, estaba realmente agotada. Como a las 5 de la tarde mi novio me mando un mensaje, ¨Espero que hoy te acuerdes que existo y llegues temprano¨, parecía mas una amenaza que un mensaje. Apure las cosas todo lo que pude, pero ya se me había hecho tarde de nuevo. A las 7 ya estaba preparada para salir, había planeado pasar por el súper para comprar las cosas para la cena, entonces una amiga me avisa de que estaba yendo para el hospital, su padre había sufrido un paro cardiaco y lo traían reanimando. No tuve que pensarlo mucho, deje mis cosas y corrí para la guardia, la ambulancia estaba llegando, mi amiga entre lagrimas me rogaba que no lo dejara morir, mis compañeros me ayudaron con la reanimación por un largo rato, pero el hombre ya había muerto. La sensación que tuve fue terrible, mi amiga que lloraba desconsolada y preguntaba porque, yo que no sabia como decirle algo que la reconfortara. Y entonces, entre medio de ese caos, llego a mi teléfono un mensaje, ¨Pasó nuevamente lo mismo, mejor olvídate de mi para siempre¨. Allí, hundida en la impotencia de no haber podido hacer nada, rodeada de una escena de dolor, sin poder verter una sola lagrima, comprobaba que estaba más sola que nunca. Sentía que un torbellino me azotaba sin dejarme escapar. Entonces encontré en mi bolsillo el número de teléfono que él había puesto en mi mano, marque los números y espere que llamara, su voz sonó suave.
 -Hola? Quien es?
 Suspire profundamente antes de contestar, pero mentí cuando por fin pude hablarle.
 -Ehm… soy Olivia, encontré el papel en mi bolsillo y no sabia de quien era el numero, perdona por molestarte, bye…
 -Espera! No me molestas! Pero… estas aun en el hospital? Estás bien?
 -Si… si, estoy bien, adiós –y corte.
 No sabía por que lo había hecho, pero no me sentía mejor para nada, su voz solo había hecho que me latiera más rápido el corazón, lo que me angustio un poco más. Me dedique largo rato a preparar los papeles de defunción del papá de mi amiga, finalmente, como a las 11 de la noche tome mis cosas y salí a la calle, estaba desierta y llovía intensamente, no llevaba mi paraguas, trate de acomodar mis cosas para que no se me mojaran pero era inútil, mientras tanto el ramito de jazmines se deshojaba lentamente. Al ver esto sentí que ya no podía más, percibí como mis lágrimas calientes se mezclaban con las frías gotas de lluvia, entonces me senté en las escalinatas de la entrada principal del hospital y deje caer las cosas al piso, no podía dejar de llorar, sentía que me ahogaba pero no podía parar. Fue allí que me percate de que alguien se había sentado junto a mi y que había dejado de mojarme. Era él, que me cubría con un paraguas. Recogió mis cosas del piso y me ayudo a parar, me tomo suavemente del brazo y caminamos hasta su coche.
 -Deja que te lleve a tu casa.
 -No… -le conteste entre sollozos -a casa no…
 -Esta bien.
 Condujo a través de la ciudad envuelta en una suave llovizna, no me dijo nada, ni siquiera me miro. Yo me sentía tan abatida que pensaba que estaba a punto de quebrarme, entonces inconcientemente empecé a tararear con voz muy queda la canción que siempre cantaba cuando estaba triste y llovía, un viejo tango que hacia llorar a mi padre.
 -Garúa… sola y triste por la acera… va este corazón perdido… con tristeza de tapera… Sintiendo… su hielo… porque aquel con su olvido hoy le ha abierto una gotera… Perdido… como un duende que en la sombra mas lo busca y mas lo nombra… Garúa… Tristeza… Hasta el cielo se ha puesto a llorar……
 Cuando me di cuenta lloraba nuevamente, él me miraba muy serio, hubiese preferido que me sonriera. Me sentía apenada y avergonzada de haberme puesto a cantar esa canción tan triste frente a él, pero él se limito a callar. Llegamos hasta un edificio y estaciono el auto en la cochera, se bajo y fue hasta mi puerta, la abrió y se agacho para desprender mi cinturón de seguridad, yo parecía una rebanada de pan mojado. Al agacharse sobre mi pude sentir su perfume, eso me hizo reaccionar levemente, su cuello y su rostro tan próximos a mi me despertaron de mi sopor. Tomo mi mano y me llevo hasta el elevador, subimos hasta el 10º piso, por un pasillo llegamos a la puerta, su apartamento estaba en penumbras, no había soltado mi mano, me condujo hasta la cocina, allí abrió una silla y me senté cansinamente, él preparo café, el aroma me hizo sentir un poco mejor, sirvió dos tazas y se sentó frente a mi. Tomamos el café en silencio, no sabia que decirle, tampoco tenía muchas ganas de hablar, él respeto mi silencio, solo me miraba de vez en cuando, y en algún momento rozo con sus dedos el dorso mi mano. Apoye la cabeza sobre el brazo y me recosté sobre la mesa, y allí el sueño que luchaba por salir fue mas fuerte, y yo me di por vencida.
 A despertar me sentía aterida, el cuello me dolía y estaba confundida. Aun era de noche. Levante la cabeza y lo vi, del otro lado de la mesa, dormido sobre su brazo, tomaba en su mano mi mano, como si siempre hubiese sido suya. El se despertó y me miro sonriendo, apretando el seño, también estaba adolorido por haber dormido así. Al mirarlo detenidamente vi que su cabello estaba despeinado de una forma muy loca, como si hubiese girado sobre su cabeza, eso me hizo sonreír.
 -Veo que ya estas mejor –dijo con una sonrisa –estaba realmente preocupado por ti, creo que no fue la mejor primera cita que hallas tenido, verdad?
 -Verdaderamente no… por eso… no voy a contarla como primera cita.
 -Ok –dijo sonriendo.
 -Estoy confundida, que hora es?
 -A ver… las 5 y media. No quieres dormir un rato más en mi cama? Yo duermo en el sofá.
 -No!… no, esta bien, pero es que para mi es muy tarde ya, tengo que ir a casa y ducharme… y cambiarme de ropa, estoy húmeda aun…
 -Quieres que te lleve?
 -No… no –dije con tono apenado recordando el mensaje que había recibido esa tarde, no deseaba volver y tener que pasar por ese momento nuevamente -yo prefiero que no, iré a lo de alguna amiga a ducharme y a ver si alguien me presta ropa.
 -No quiero preguntar que pasa… pero antes escucha mi propuesta.
 -Esta bien, de verdad, no quiero molestarte mas de…
 -Tu escucha, si?
 -Ok.
 -Dúchate aquí, mientras tu lo haces yo lavo tu ropa, y hasta que termines de desayunar tu ropa ya se seco.
 -Es que…
 -Ya esta decidido! Vamos, te muestro el baño.
 Me apretó la mano que no había soltado, la cual había acariciado durante todo el rato que duro la conversación, y tirando suavemente de ella me condujo hasta la puerta del baño, me dio toallas limpias y aguardo en la puerta a que yo le pasara mi ropa. La ducha me resulto como una bendición, el agua salía fuerte y tibia, deseaba que no terminara. Al salir me envolví en una bata que encontré colgada de la puerta del baño, debía ser suya pues me quedaba extremadamente larga, camine lentamente hasta la cocina donde el olor a pan tostado me ilumino tenuemente. Entre allí con un poco de vergüenza, el seguía con su look despeinado, al voltearse me miro y me sonrío, yo baje la mirada y sentí que me sonrojaba. Se arrimo hasta mi, sentí que el corazón se me quería salir del lugar, quito la toalla que envolvía mi cabello y comenzó a frotarme la cabeza suavemente con ella.
 -La ropa ya esta en la secadora, prepare café nuevo y tostadas, tengo algo de mermelada, te gustaría un poco en tu pan? La verdad es que no tengo muchas cosas en la nevera pues casi nunca como en casa –hablaba tan pacíficamente como si siempre lo hubiésemos hecho, era tan transparente en sus actos y en sus palabras que era difícil no confiar en él.
 -Esta bien con las tostadas solamente, generalmente no desayuno.
 -Porque! Es algo muy importante para la salud –me dijo bromeando en tono serio. Yo solo asentí y le sonreí un poco.
 Se sentó junto a mi y me sirio una taza de café, tomo un sorbo de su taza y se quedo pensativo.
 -Sucede algo? –le pregunte con prudencia.
 -Creo que lo que te paso ayer fue grave, desearía poder reconfortarte de alguna forma, pero no quiero meterme en algo a lo que tú no me has permitido pasar, pero aunque esto te suene fuera de lugar estoy muy feliz de que estés aquí.
 -Yo… yo también me siento bien de estar aquí –baje la cabeza, estaba un poco abochornada por la conversación, él no me miro, ni dijo nada.
 Se levanto y fue hasta la secadora, yo podía verlo reflejado en un vidrio de la cocina, saco la ropa y la doblo cuidadosamente, luego volvió a la cocina y me la paso, pero aun seguía serio.
 Luego de vestirme, decidí que ya debía volver al trabajo, cuando fui hasta el living, él ya me esperaba con las cosas preparadas.
 -Vamos, te llevo al hospital –entonces se encamino a la puerta, no se porque de pronto surgió en mi la necesidad de abrazarlo, toque suavemente su hombro y cuando él se volteo lo abrace por la cintura, él levanto los brazos sorprendido, dejo caer las cosas al piso y me correspondió el abrazo. Sentía el latido de su corazón en mi oído, él solo me abrazo.
 -Gracias… de verdad –le dije con la voz muy baja.
 -A ti… quiero que sepas que puedes contar conmigo –asentí lentamente, él tomo de mi mano entrecruzando nuestros dedos, recogió mi bolso y el resto de las cosas del piso y salimos hacia el hospital. No hablamos durante el camino, pero al llegar allí, tomo mi mano y la beso. Yo sentí que ya no era la misma.

 El regreso a mi casa fue trágico. Al entrar me vi rodeada por una escena dantesca. Mi ex, al dejar la casa había destrozado todo aquello que había encontrado a su paso; libros, espejos, ropa, vajilla, de todo, hasta las sabanas de la cama estaban hechas jirones. Eso me deprimió muchísimo, no sabia que tan grave era lo que le había hecho para que él se comportara así. También me dio mucha rabia, no solo por el destrozo sin sentido que él había hecho sino también por haber sido tan estupida para haber aguantado esa situación durante tanto tiempo. Mientras trataba de organizarme mentalmente y ver por donde comenzaba a ordenar ese desastre me llamo mi hermana Abby, preocupada pues no sabia de mi desde hacia varios días y también porque se había cruzado en la calle con mi ex y este le había dicho que ¨por fin se había librado de esa maldita egoísta¨. Le pregunte si podía venir hasta casa y cuando llego quedo tan sorprendida que no sabia que decir. Ella sintió curiosidad por saber adonde había pasado la noche anterior, yo dude por un momento en contarle la verdad, pero el lazo que nos unía era muy fuerte, sabía que podía confiar en ella y también aceptar lo que tuviera para decirme. Cuando termine de relatarle lo ocurrido me miraba con gesto incrédulo, pero asombrado.
 -No puedo creer lo que me estas contando.
 -Yo… tampoco, no se que pensar.
 -Y dime… es lindo? Te pareció lindo?
 -Ssi… es distinto, pero es muy bello a su manera.
 -Oye! Los chicos coreanos son muy bellos! Y es alto? Como es?!
 Le conté lentamente como era, recordando cada detalle de él, Abby sonreía.
 -Sabes una cosa… necesitas un soplo de aire fresco en tu vida… piénsalo… tal vez era lo que el destino estaba guardando para ti.
 No le dije nada. La verdad no sabia aun que pensar. Estaba temerosa de sentir algo por alguien de nuevo y salir lastimada otra vez, además ¿Por qué se fijaría alguien como él en alguien como yo?! Eso no tenia sentido. Decidí que las cosas se quedaran como estaban y me dedique a reacomodar mi vida.

 Para el viernes siguiente las cosas habían vuelto casi totalmente a la normalidad, a excepción de algún par de cosas que faltaban reponer en mi pobre casa. Trataba de no pensar en él, no repetía ni siquiera su nombre por temor a ilusionarme con algo que había parecido un sueño, pero continuamente me descubrí a mi misma recordando el roce de sus dedos sobre el dorso de mi mano, o la sensación que me produjo cuando me froto la cabeza con la toalla, o cuando me abrazo en la puerta de su casa, o el beso que dejo en mi mano el día que me trajo al hospital. Eran demasiadas cosas. Había creado un universo de recuerdos en el lapso de solo unas horas junto a él. Y no había vuelto a tener noticias suyas desde ese día.
 La mañana se había pasado lentamente, las cosas estaban calmas y había podido comer tranquilamente y distenderme un poco con la charla durante el almuerzo. Al salir del comedor una de mis colegas me llamo desde una de las ventanas de este para avisarme que había olvidado el teléfono y que estaba recibiendo unos mensajes. Al ver quien era me quede helada como si fuera pleno invierno. Era él.
 El primero decía: ¨Le estuve dando vueltas al asunto desde el momento en que te deje el miércoles pasado, pero no sabia como pedirte que si podíamos salir a cenar¨.
 El segundo: ¨y es que tampoco sabia si tus cosas se habían arreglado todavía… me sentí un completo inútil por no poder ayudarte ese día¨
 Y el tercero: ¨me apeno preguntarte, pero tampoco hice nada! Soy un imbecil¨.
 La verdad es que su discurso me dibujo una sonrisa inconsciente en el rostro, sus palabras disiparon el temor que tenia de que esas horas hubiesen sido solo un sueño, y acepte que en lo profundo de mi alma deseaba verlo nuevamente, así que simplemente le conteste ¨Si¨.
 Al imaginar su rostro ante mi respuesta me sonrío pues inmediatamente él me contesto: ¨SI salimos a cenar?! o… SI se resolvieron tus cosas?! o… SI, efectivamente soy un imbecil?!!!!!¨
 Me reí durante un rato con su respuesta, y también lo deje esperar otro rato mas por la mía, finalmente él insistió ¨Oye, no seas malvada. No juegues con mi pobre paciencia¨. Había logrado devolverme un poco de alegría, así que le conteste brevemente ¨SI, vamos a cenar¨. Me contesto instantáneamente ¨Genial! Te parece que te pase a buscar a las 9? Se de un lugar perfecto, pero por donde te paso a buscar?¨. Entonces le envíe mi dirección, ¨Esta es la dirección de mi casa, pero no tengo mucho para ponerme, así que no esperes nada espectacular¨. ¨Vístete como te sientas mas cómoda, el lugar es perfecto pero será solamente para nosotros dos¨.
 Luego de eso la gravedad dejo de hacer efecto sobre la tierra y me pase el resto de la tarde flotando en una nube de ilusión y ansiedad.


Verlo llegar a través de las ventanas de casa, fue casi tan maravilloso como ver llegar al mismísimo Santa, verlo tocar el timbre y dejarlo esperando un momento mientras lo espiaba escondida detrás de las cortinas fue tan bueno para mi agitado corazón que casi podría recomendarlo como tratamiento para algún padecimiento cardiaco. Allí afuera, parado con un pequeño ramito de jazmines, se erguía ese hombre que parecía salido de un sueño. Creo que para esas alturas ya estaba enamorada de él. Vestía jeans azul oscuro y una remera inmaculadamente blanca, que permitía apreciar todas las gracias de su esculpido cuerpo, su cabello aun mojado, se arremolinaba en un desordenado peinado que el trataba de mejorar con las manos. Salí luego de algunos minutos de observarlo y su gesto expectante se encendió en una radiante sonrisa que iluminaba la noche. Al saludarme no sabia si besarme en la mejilla o darme la mano o que. Finalmente tomo mi mano y puso allí el diminuto ramito de flores blancas que llevaba para mi.
 -Oye… dime si lo que haces lo haces a propósito!
 -Que cosa?
 -Eso… hacerme esperar!
 -Nooo! –le dije sonriendo levemente.
 -Ves! Sabia que lo hacías a propósito!
 Solo le sonreí, él tomo mi mano con suavidad y me llevo hasta su coche, y sin mirarme me dijo –Estas muy bella hoy.
 Creo que eso me sonrojo por toda una temporada.
 Salimos y tomo en dirección hacia las afueras de la ciudad a través de una carretera. La música era suave, pero no puedo recordar ahora que era lo que sonaba pues en ese momento solo podía dejarme llevar por su perfume. No le pregunte a donde nos dirigíamos, podría haberme llevado al fin del mundo y no le habría dicho nada. Solo deseaba que el efecto no se terminara.
 Nos detuvimos en una estación de servicio, él se bajo y a través de la ventanilla del coche me pregunto
 -Cerveza o soda.
 -Que?
 -Cerveza o soda?!
 -Soda!
 -Coca o Sprite?
 -No se… Coca?
 -Ok! Coca! … Chocolates o helado?
 -Helado, pero no de menta.
 -Ok! No menta entonces –y corrió hacia el local, yo me quede ahí mirándolo de lejos, estaba verdaderamente sorprendida, en mi mente temía que detrás de todo esto hubiera algo fuera de lo normal, pero en mi corazón sabia que solo era alguien especial. Cuando salio de allí traía una bolsa llena de cosas, las hecho en el asiento trasero y seguimos nuestro camino. Luego de unos minutos entro por un camino de tierra, sentía curiosidad por saber adonde me llevaba pero decidí permitirle la sorpresa. Finalmente se detuvo, se bajo rápidamente y corrió a mi lado del auto, abrió la puerta y me extendió la mano
 -Cierra los ojos.
 Tome su mano y baje pero estaba demasiado expectante como para hacer lo que él me pedía.
 -Vamos! Cierra los ojos!
 -Ok, ok!
 Puso su mano sobre mi cara para que no pudiera ver, entonces me hizo caminar a ciegas por la noche, se detuvo y susurrándome al oído, lo que me crispo los bellos de todo el cuerpo, me dijo –Voila…
 Ante mi se mostró la vista de la ciudad iluminada, a lo lejos, como si fuera un estallido de luz que se difuminaba, el lugar era perfecto.
 Soltó mi mano mientras yo miraba extasiada, cuando reaccione y gire para buscarlo, él había puesto una manta en el suelo, y traía varias bolsas y un termo.
 -La cena ya esta casi lista, ven… siéntate.
 Me senté sobre la manta, asombrada del despliegue de cosas que él sacaba de las bolsas, me miraba de vez en cuando y me sonreía, allí en la penumbra de la noche, iluminados por el brillo de la ciudad lejana, aguarde por la cena que él preparaba. Saco dos potes con tapa de papel y les agrego agua del termo, yo lo miraba curiosa de lo que hacia, luego los tapo nuevamente con sus tapas
 -La cena de hoy es ramen, te gusta? Es que es lo único que se preparar… -me dijo apenado –sino también tengo papitas, golosinas varias, cookies…
 -El ramen esta bien, me gusta mucho…
 Me sonrío y me paso el pote que humeaba a través de la tapa y un par de palillos para comer. Yo lo miraba pensando quien era realmente él, siempre era así? o solo era una mascara que escondía a la verdadera persona? Me descubrió mirándolo, y sin dejar de sorber los finos fideos me dijo
 -Vamos… come… o en verdad no te gusta?
 -Nooo… si me gustan, pero es necesario hacer tanto ruido al comerlos! –le dije en tono de broma.
 -Claro! Así saben mejor.
 Sentados en la manta comimos nuestra cena especial, alumbrados por las luces distantes, de una ciudad que ya casi dormía. Era realmente especial.
 -Creo que seria bueno conocernos mutuamente un poco mejor, no crees? –dijo mientras miraba distraidamente hacia la luz y seguia su asunto con los fideos.
 -Mhm… -le dije imitándolo.
 -Ok… puedes contarme que paso el martes? Nunca pensé verte tan triste.
 -Oh… el martes… -hice una pausa, él me miraba serio, entonces le relate todo lo que había pasado hasta el momento en que salí del hospital. Aguardo un rato y entonces hizo la pregunta obvia.
 -Ex? -asentí lentamente con la cabeza sin decir nada, entonces él también asintió.
 -Ahora yo –le dije.
 -Muy bien… dispara –me contesto haciendo un gesto de poner el pecho.
 -Ok… Ehhm…
 -Vamos!
 -Yo… ehm… Por que yo?
 Me sonrío dulcemente, dejo el pote de ramen y tomo un caramelo de los que habían quedado desperdigados sobre la manta, lo abrió y lo puso en su boca.
 -Porque tú eres así.
 -Así? – le conteste extrañada.
 -Dulce… eres una persona muy dulce, especial, agradable, y muy bella.
 -Vamos… no bromees conmigo –le dije apenada y seria.
 -La primera vez que te vi me gustaron tus ojos, y también tu sonrisa, cuando me disculpaste porque yo no sabia hablar muy bien el castellano y no podía ayudarte… –lo mire extrañada, no recordaba la primera vez que nos habíamos visto –pensé que no te volvería a ver nunca mas. El día que me corté había discutido con mí… con alguien especial… y al salir de su casa rompí el cristal con la mano, estaba tan enfadado, sentía que el día se ponía cada vez mas gris, entonces entraste a la pequeña sala en el hospital y olvide todo por lo que me había enojado, eras tu! Mi medica! Estaba tan feliz de verte que no sabía como encararte…
 -Y por eso te desmayaste –le dije bromeando para salir un poco de su discurso que me confundía.
 El sonreía y negaba con la cabeza, se había dado cuenta que me sentía apenada. Abrió un pote de helado y me lo paso junto con una cuchara. Ambos sonreíamos pero no decíamos nada. Mientras comía el helado, él saco un poco con el dedo y lo paso por mi cara, yo lo mire asombrada.
 -Eres una malvada! como te ríes de mi de esa forma! Yo agonizaba y tú te reías de mí! De tu paciente!!! –decía mientras pasaba el helado por toda mi cara.
 -Ah no! esto es la guerra! –entonces le puse helado con la cuchara en la punta de la nariz. El hizo lo mismo mientras reía a carcajadas y yo le puse en el cabello y él hacia gesto de sorpresa exagerada, luego nos lanzamos las golosinas que habían sobre la manta, hasta que quedamos agitados de tanto reírnos, nos tiramos de espalda sobre la manta y nos quedamos así, con la sonrisa en los labios, respirando palpitantes luego de la inusual batalla. Entonces allí, cubiertos por un cielo minado de estrellas, tomo mi mano entrecruzando los dedos y sin mirarme me dijo –Solo me gustas… para mi eso es suficiente.

 En el camino de regreso casi no hablamos, y nos miramos furtivamente sonriéndonos. Al llegar a casa nos quedamos parados en la puerta, no sabia que hacer, entonces él se arrimo y me beso en la mejilla.
 -Estas pegajosa… mejor me voy antes de que te alcancen las moscas –me dijo bromeando mientras pegaba y despegaba su dedo de mi rostro.
 -Tu estas peor y yo no te digo nada.
 -Porque te gusto –dijo con una sonrisa llena de picardía.
 -Pensé que habías dicho que te gustaba… pero ahora resulta que te molesta un poquitín de helado!
 El sonreía y se mordía los labios, era tan bello, no podía dejar de mirarlo.
 -Mejor me voy ya antes de que me quede pegado del todo y ya no pueda alejarme mas de ti… y me gustas así o como sea.
 Me dio otro beso en la mejilla y se fue.

 La falta de gravedad se apodero de mí nuevamente y esa noche levite sobre mi cama pensando en él. Sentía que estaba viviendo un sueño, pues él era verdaderamente lindo! Y se había fijado en mí! Yo, que no tenia nada con que atraerle, que era lo menos agraciado que él en su vida pudiera conocer, se había fijado en mi. Tenía muy pocas cosas para dudar de él excepto el hecho de que no entendía porque se había fijado en mí. Pensé que definitivamente mi autoestima esta un podo desvalorada, hacia mucho que no me halagaban de esa forma y no estaba acostumbrada a las palabras bonitas que salían de su encantadora boca.
Decidí darle el beneficio de la duda, pero la sombra de mi inseguridad sobrevoló mi cabeza durante mucho tiempo.

 Así fueron pasando los días, cenas en pequeñas mesas alumbradas por velas, cine distraído tomados de la mano, helados que generalmente terminaban en la cara en vez de la boca, ramitos de flores a la salida del trabajo. Casi por un mes, sin habernos besado más que en la mejilla, se repitieron sus citas especiales. Un viernes había decidido salir con mi hermana, pues venia a mi ciudad un Dj que a mi me gustaba mucho. Me encantaba la música electrónica, bailar descontroladamente al ritmo del trance, por eso era algo que no podía perderme. Cuando él me pregunto si saldríamos esa noche, le conté de mis planes pero no con total exactitud pues era una salida que le debía a mi hermana y quería estar con ella. A él le pareció bien y quedamos en vernos al día siguiente.
 Llegamos al lugar donde seria el evento y estaba abarrotado, la música sonaba fuerte y solo invitaba a bailar. Nos mezclamos entre la gente y nos dejamos llevar. Habían pasado como tres horas, estábamos brillantes de sudor, sedientas, pero no queríamos parar, era algo muy divertido para nosotras, la gente que nos rodeaba se sentía igual y eso lo hacia mas especial. De repente sentí que alguien me tomaba de la muñeca y me tiraba con fuerza entre la gente hacia un costado del lugar, me asuste mucho y tire de la mano que me tomaba, pero entonces vi que era Sung, eso me sorprendió, pero mas me sorprendió lo que vino después. Una vez en la orilla de la pista, me tomo por los hombros y me apoyo contra la pared, arrimo su rostro al mío y gritando para que lo oyese por encima de la música estridente me dijo
 -Prometí venir y verte solo de lejos, no deseaba interrumpirte, quería que la pasaras bien con tu hermana –yo lo miraba asombrada –pero tu te pones esa t shirt blanca con ese escote, y bailas de esa forma, y allí te muestras frente a mi, sudada, agitada, con tu boca entreabierta y tu cabello despeinado y yo no aguanto mas.
 -Que no aguantas? No entien…
 Tomo mi rostro entre sus manos y me beso suavemente en los labios, luego se aparto lentamente.
 -No quería hacerlo hasta que tú estuvieras dispuesta, pero al verte así ahora ya no aguant…
 Me alce sobre la punta de mis pies y tome su rostro y comencé a besarlo apasionadamente, él primero se sorprendió pero luego respondió besándome con una pasión abrasadora. Al separarnos ambos jadeábamos. Entonces me arrime a su oído y le dije algo que había ensayado varias veces
 -Dangsinul saranghee yo
 El me miro sorprendido y arrimándose a mi oído me contesto
 -Yo también te amo –y entonces me abrazo con fuerza, y a pesar del calor que allí hacia desee ya nunca separarme de él.
 De repente vi que alguien nos miraba, era mi hermana que al ver que me apartaba de ella me había seguido pensando que me pasaba algo malo, y que había podido ver toda la escena del beso. Nos miraba sonriendo de costado como diciendo ¨Los atrape!¨, y nosotros le sonreímos avergonzados.
 Al salir del lugar nos separamos, Sung partió con sus amigos y yo con Abby. Ella estaba como loca y no dejaba de pedirme que le diera los detalles. Yo reía feliz, verdaderamente me sentía muy feliz. A la mañana siguiente mi hermana me despertó con un mensaje ¨Mala hermana, espero que ya me estés buscando un primo o algún amigo de ese chico para mi, sino no te perdonaría jamás. Oye conéctate, quiero mostrarte algo¨
 Salte de la cama y me conecte a Internet, Abby me había mandado por mail un videito,http://www.youtube.com/user/JUANKyANTO2710?blend=2&ob=1#p/c/BBC1281F245B4B40/59/KIA78K9Mtqo , y al pie decía ¨no te parece que este chico se parece muuuuucho a tu chico????¨. Luego de ver el video quede realmente asombrada, Sung se parecía mucho a él. Tal ves mi chico era un poco mas alto, y su boca era más carnosa, pero se parecían. Mientras veía una y otra vez la ultima parte del video, mi hermana me mensajeo ¨el actor se llama Gong Yoo, eres realmente una suertuda por haber encontrado a su clon, consígueme uno pronto¨. Eso me causo mucha gracia, no me importaba en verdad cuanto se parecieran, era suficiente saber que Sung era mío.

 Kim Sung Jo era el menor de tres hijos, sus dos hermanas ya estaban casadas, pero vivían en otro país. El llego a mi país por pedido de su madre, una mujer ruda y seria que había llegado diez años antes, quien quería que él evitara hacer el servicio militar obligatorio, ya que ella temía una guerra con Norcorea y que él tuviera que entrar en filas. Eso a ella le aterraba, por eso apenas Sung termino sus estudios de ingeniería en sistemas informáticos, le exigió que emigrara hacia acá. Y como él nunca había contradecido a su madre, a los 2 meses estaba instalado detrás de la caja de una de las tiendas de ropa que tenían sus padres. En menos de un año aprendió a hablar el castellano perfectamente. Su sueño era ser profesor universitario, pero sus padres querían que él regenteara el negocio familiar. Y a él le estaba costando mucho convencerlos de que su meta era distinta a la de ellos. Había logrado dejar la casa familiar para vivir con su primo, el cual al haberse casado hacia tres meses le había dado la posibilidad de quedarse con el apartamento para el solo. Trabajaba en uno de los locales de sus padres, atendiendo la caja y llevando las cuentas de la cadena de tiendas de ropa y supermercados que ellos tenían, pero a sus espaldas preparo su curriculum para solicitar un puesto en la universidad local, estaba decidido. Y en sus ratos libres, me pertenecía, a mi, y nada más que a mí.
 Yo trabajaba como medica clínica en un hospital universitario, casi siempre diez o doce horas al día, los lunes hacia guardia de 24 horas, y los miércoles trabajaba a la salida del hospital en un servicio de ambulancias. También tengo dos hermanas, menores que yo, Sophie, que vive en L.A., y la menor, Abby que es mi hermanaamiga, así, todo junto. Tengo un pequeño departamento, y allí vivo con mi adorado gato. Mi madre trabaja todo el día y casi no hablo con ella, en verdad tenemos muchas diferencias. Pensaba que era una conformista hasta el día que Sung llego a mi vida, ahora lo quiero todo, principalmente a él.

 Los días pasaban llenos de amor arrebatador, de esos que son indescriptibles. Paseos de fin de semana, cenas improvisadas o súper elaboradas, caseras o compradas, películas en el sofá de su casa, guerras de miradas, de almohadas, de comida, de helado, de golosinas, ramitos sorpresa que llegaban a mi trabajo, todo era especial. Solo una vez peleamos, un lunes, mientras yo estaba de guardia, él me llamo y me pregunto si había cenado, yo le conteste que si, luego al contarle lo que había hecho me pise sola al decirle que no había tenido tiempo de nada, ni de cenar. El escandalizo diciendo que porque yo no le había avisado, y yo le dije que porque no quería que me acosara con eso. Se enfado muchísimo, luego supe que la palabra acoso no le había gustado, y estuvimos dos días sin hablarnos ni vernos hasta que Abby me hizo ver que la equivocada era yo, entonces fui a golpearle la puerta y a pedirle que me perdonase y él me recibió con un almohadazo y luego un beso, tan largo como si hubiéramos estado separados por años y miles de kilómetros.
 Un día sábado salimos a pasear en bicicleta, hacia calor, pero la pasamos muy bien. Al llegar a su casa parecía un post it de sudor, podía quedarme adherida en cualquier lado. Me presto una de sus camisas y entonces me di un baño, luego mientras él se bañaba, me acosté en su sofá a mirar la tele. Cuando él apareció, me quede sin habla, traía puesto solo su traje de baño, nunca había visto su torso desnudo, mas que aquella primera vez, cuando se desmayo. Pero esta vez no era lo mismo. Así, como un modelo salido de GQ, con su cabello mojado y despeinado, con su esbelta figura, se sentó en la otra punta del sofá y luego de quitarme el control remoto, se dedico hacer zapping mientras empujaba mis pies con los suyos. El impacto pasó lentamente y mis ojos se fueron adaptando a la imagen que relucía en el otro extremo del sofá. De pronto se detuvo en un canal de deportes, yo lo mire con gesto de asombro, tome el control y puse un canal de música, estaban pasando videos de Madonna.
 -Oh! Por fin nos ponemos de acuerdo!
 -Me estas diciendo que te gusta Madonna?!
 -Si! Y no me importa que me digas que soy gay.
 -Gay, gay, so gay! A ver mariposita! Baila ahora que suena ¨Vogue¨, la favorita de todo gay.
 Entonces se paro delante del tele y bailo haciendo los ademanes que hacían los bailarines en el video, me uní a él y cantamos a viva voz mientras bailábamos y nos reíamos a carcajadas. Luego Sung se tiro nuevamente en el sillón, agitado de tanto reírse. Entonces empezó a sonar ¨Nothing really matters¨.
 -Esa es mas tu estilo… muéstrame como bailas tú.
 Olvidando los prejuicios sobre mi cuerpo, me puse a bailar frente suyo, cantando y bailando para él, expresando con ademanes la letra, que era perfecta para decirle como me sentía en ese momento. El me miraba sonriendo, entonces estiro su mano y tomándome de la muñeca de un tirón me atrajo hacia él, quede tumbada sobre el sofá, agitada, nerviosa. Se acerco lentamente y empezó a besarme el cuello, la cara, los labios, nuevamente el cuello. Yo jadeaba suavemente, él intentaba desprender los botones de la camisa mientras yo trataba de quitar su mano. Todos mis prejuicios aparecieron de golpe, sobre mi cuerpo, sobre la veracidad de sus sentimientos, sobre la realidad de este sueño vivido. No me gustaba que él me viese desnuda, no era justamente la imagen de la perfección, no sabía si el sentimiento que él decía tener era algo firme o solo un capricho pasajero, no sabía si al estar flotando en este sueño verídico me desplomaría como una roca al despertar.
 Tenia miedo, mucho miedo.
 -Sung…… detente… -le decía entre jadeos.
 -No temas… todo estará bien.
 -Pero… tu aun…
 -No me importa como eres físicamente, si fueras delgada y huesuda o vieja y arrugada te querría igual –decía suavemente a mi oído, entretanto su respiración erizaba mi piel –cierra los ojos y déjame demostrarte mi amor.
 -No… quiero verte, mejor tu cierra los ojos.
 -No… quiero verte.
 Entonces desprendió mi camisa, y sus besos empezaron a decender y a encenderme. Vh1 decidió con tino acompañar la escena con ¨Fever¨, ¨Erotica¨, ¨Justify my love¨. Esa noche hicimos el amor varias veces. Al final, cuando la noche se rodeaba en silencio, ya estábamos agotados, podía sentir sus caricias en mi espalda mientras el sueño se apoderaba finalmente de mí. Esa noche soñé con ramitos de jazmines que ardían bajo una llama invisible.

 Al día siguiente nos sentíamos más enamorados que nunca, el último contacto que nos faltaba, el físico, nos había unido completamente. No podía dejar de mirarle y pensar en lo dichosa que era. Sung se levanto a media mañana y preparo tostadas francesas, yo elegí quedarme en la cama y contemplarlo como se movía en ropa interior por la cocina. Durante el desayuno se mostró algo serio, había algo que quería decirme y no sabia como. Yo empecé a sentir miedo de lo que pudiera ser.
 -Dime lo que tienes que decirme de una vez –le dije mirando la taza de café que tenia delante mío –estas decepcionado, verdad? –ya no le sonreía.
 -Que tonta eres… tu nunca podrías decepcionarme –me contesto sonriendo mientras acariciaba mi mejilla –solo es que quiero pedirte algo muy importante y no se como lo tomes.
 -Quieres que me vaya…
 -Basta! Nada que ver, por el contrario, quiero que te quedes, pero no es eso lo que quiero pedirte –el misterio en sus palabras me estaba poniendo nerviosa. Levantando las cejas le pedí silenciosamente que prosiguiera.
 -Quiero que me acompañes a la casa de mis padres.
 -Yo?! –pregunte sorprendida.
 -Y si! Con quien estoy hablando?! Vamos, hazlo por mí.
 -Hoy?!
 -Aha!
 -Bueno… no se…
 -Vamos! –me dijo en tono de suplica.
 -Tendría que ir a mi casa a cambiarme…
 -Te llevo y de allí vamos! Quieres? Vamos, di que si…
 Afirme con la cabeza, pero no dije nada. La idea de conocer a sus padres no me volvía loca. Pero él nunca me pedía nada y creo que consideraba que este era el momento ideal. Sentía que mi ansiedad iba increcendo a medida que pasaba el tiempo. Una vez en mi casa dude de todo, que me ponía, como me peinaba, si me maquillaba o no, tacos o no. Finalmente cuando salí de mi habitación Sung se me quedo mirando extrañado.
 -Creo que deberías quitarte ese abrigo, sino puede que mueras de calor.
 -Sssi… claro… -le dije dudando.
 -Tranquila… solo será un rato, nada fuera de lo normal.
 Al salir de casa le pedí a Sung que paráramos a comprar unas flores. No sabia que obsequiarle a su madre. Su casa estaba en un barrio cerrado. Al entrar me hizo quitar los zapatos. Salimos a una galería sombreada por una gran glicina. Las perfumadas flores lilas colgaban como racimos. El lugar era muy bello. Allí su padre leía un libro sentado en un gran sillón de ratan mientras su madre trabajaba en una notebook. Al vernos su madre nos miro extrañada pero seria.
 -No te oímos entrar –le dijo su madre sin quitarme la mirada, yo sentía que me estaba derritiendo –quien es tu invitada?
 -Madre… Padre… ella es Olivia, mi novia.
 -Buenas tardes – dirigiéndome a sus padres los salude en voz baja por los nervios mientras les hacia la reverencia.
 -Esto es una broma Sung?!
 -Madre!
 -Te presentas aquí con una muchacha cualquiera y dices esas estupideces, solo me queda pensar que es una broma! Por favor, has que se vaya y no la apenes mas.
 -Madre…
 -Basta Sung! Llegas aquí con ella y me dices que es tu novia!? Tú no puedes tener novia, tu futura esposa ya fue elegida, sus padres están de acuerdo y tú ya lo sabes! En menos de 6 meses ya debes casarte con ella!
 -No madre… no voy hacer eso.
 -No?! Osas ir contra la voluntad de tus padres?!
 -Tú no entiendes…
 -Claro que entiendo, tratas de revelarte ante nosotros trayendo a esta chica, que no solo no es nuestra elegida sino que no es coreana, es gorda y fea! Y dime tú –dirigiéndose a mí que estaba lívida como un fantasma –a que te dedicas?
 -Soy medica –le conteste con un hilo de voz.
 -Medica… ni siquiera es una buena ama de casa, debes pasar el día entero en la calle, verdad? Tu quieres matar a tu madre, verdad Kim Sung Jo?
 Yo ya no podía mas, sabia que esto había sido un error, lo ultimo que escuche  fue ¨y me trae unas flores! Acaso piensa que estoy muerta?!¨, luego corrí hacia la puerta. Estaba tan cegada que olvide mis zapatos en la entrada. Corrí descalza no se cuanto tiempo, luego vi un taxi, le hice seña y subí, entonces Sung me alcanzo gritándome ¨Espera!!!¨, pero ya era muy tarde.
 Cuando llegue a casa sentía nauseas, entre y corrí al baño, me sentía enferma, descompuesta. Sentada en el piso del baño sentí el timbre de la puerta muchas veces. También oí sonar mi teléfono otras tantas. Llegaron muchos mensajes. Pero yo solo podía pensar en las palabras que esa mujer había dicho, nunca nadie había sido tan ofensivo conmigo. Finalmente tome aire suficiente y fui hasta la puerta, al abrir Sung Jo quiso entrar pero no le deje, tampoco deje que me tocara.
 -Perdona a mi madre, solo estaba enfadada, es que ella…
 -Sung –lo interrumpí, pero él seguía hablando.
 -Mi madre tiene la loca idea de que soy un chaebol! Pero…
 -Sung… basta…
 -Es que Oli, tu…
 -Sung Jo! –le grite, entonces él cayo –tu madre tiene razón… yo no soy mujer para ti.
 -Que dices?!!!
 -La verdad, no soy linda ni buena esposa, no soy buena para ti, por eso…
 -Cami! Pero que estas diciendo?!
 -Por eso creo que es mejor que te vayas…
 -Irme? Ok, voy a dejar que descanses, mañana veras que…
 -No va haber mañana, esto se termina aquí.
 -Que?!
 -Adiós Sung… - le dije con los ojos llenos de lagrimas mientras cerraba la puerta y él la sostenía para que no –todo esto fue un error, la pasamos bien, pero tu madre finalmente me despertó del sueño, necesito volver a la realidad…
 -Basta! Porque dices est…
 -Vete! Vete ya de mi casa! No vuelvas más!
 -Estas loca?!
 -No… ahora estoy mas cuerda que nunca, se termino, vete y sigue con tu vida y déjame en paz con la mía…
 Cerré la puerta de golpe, y me tire en el piso a llorar. El golpeo la puerta durante mucho rato, llamándome y pidiéndome perdón, finalmente llame a la policía y les dije que un tipo me acosaba golpeando mi puerta. La policía llego y se lo llevo detenido. Me preguntaron si deseaba hacer la denuncia pero me negué, me conformaba con que se enojara lo suficiente como para alejarse definitivamente. Lo que tanto había temido había salido a la luz, él no era para mí, yo no podía aspirar a algo tan alto y debía volver a poner los pies sobre la tierra. Los días siguientes fueron un infierno, me acosté vestida y no salí de la cama más que para ir al baño. Apague el celular, descolgué el teléfono de casa, baje las persianas, y tape mi cabeza con la almohada, quería olvidar aquel tiempo, aquellos momentos y que la soledad me consumiera para siempre.

 Mi hermana Abby trato de ayudarme pero termine por echarla de mi casa. Cuando volví al trabajo luego de una semana de ausentismo parecía que había envejecido mil años, no sonreía con nada, no sufría con nada, estaba momificada. Todos los lunes me llegaban ramitos de jazmines blancos que terminaban en el basurero, recibí miles de mensajes que nunca leí, hasta que finalmente todo se detuvo. Pero ya nada volvió a ser lo mismo. Deje de hacer de todo, de comer helado, de andar en bici, de cantar, de bailar, de ver tele, de escuchar música, de sacudir las almohadas, es que todo me lo recordaba, todo. Verdaderamente deseaba tener un accidente y olvidarlo todo.

 Una tarde, al volver a casa en un taxi, escuche en la radio ¨Love Don´t Live Here Anymore¨ de Madonna y sentí que el corazón se me retorcía en el pecho, me largue a llorar de tal forma que el pobre taxista me tuvo que ayudar a bajar, pues había perdido todas las fuerzas.

 Dos mese después de lo ocurrido lo ví por primera vez, yo volvía en la ambulancia en la que trabajaba, luego de cubrir una falsa alarma. Al para en un semáforo vi que él estaba detenido cargando gasolina, se veía triste, o serio al menos, tenia algo de barba, y su cabello estaba largo cubierto por un gorrito. Cuando la ambulancia arranco, él levanto la cabeza y me vio, su expresión de sorpresa fue única, yo baje la mirada y lo deje atrás.

 El invierno llego con una crudeza inusual, garuaba a diario, lo cual aumentaba mis índices de tristeza, y la temperatura descendía todas las noches por debajo del punto de congelación. Si había un clima peor para un alma en pena como la mía, la verdad no lo conocía. Pero una noche la cosa se puso verdaderamente peor. Estaba de guardia en el servicio de ambulancia, me dolían las manos por el frío al salir a la intemperie, así que me la pase toda la noche rezando para que nada pasara y tuviera que salir a congelarme. Todo estuvo tranquilo, pase la noche arropada debajo de una frazada térmica de la ambulancia de rescate. La lluvia y el frío habían formado hielo negro en todos lados. Como a las 5 de la mañana sonó la alarma, estaba entumecida durmiendo en el pequeño sofá, me levante rápidamente y salimos volando. El maldito hielo negro había causado un accidente en cadena en una de las autopistas. Al llegar al lugar todo era un desastre, más de 10 autos, 2 camiones y un transporte de pasajeros habían quedado reducidos a una masa de chatarras. Algunas personas habían tratado de sacar a los heridos de entremedio de los hierros retorcidos, otros deambulaban perdidos, la policía poco podía hacer, más que detener el tráfico, y cubrir a aquellos que ya habían muerto. Cuando me baje del vehiculo el hielo me calo hasta los huesos, un bombero me indico uno de los autos.
 -En el Hyundai azul hay una pareja muy mal herida, ella esta atrapada, estamos tratando de sacarla, pero creo que tiene al menos fractura de pelvis, el conductor ha sufrido un traumatismo toráxico severo y creo que es necesario intubarlo enseguida ya qu…
 Eran los padres de Sung.
 Me arrime rápidamente, la mujer estaba conciente y se quejaba de dolor, al verme me reconoció inmediatamente.
 -Señora Kim, quédese tranquila, trataremos de ayudarla lo mas rápido posible.
 -Por favor… ayuda a mi esposo… - me dijo con la voz entrecortada.
 -Lo haré, se lo prometo.
 Corrí junto al Señor Kim, estaba muy mal en verdad, lo intube rápidamente y lo sacamos en una camilla que lo llevo hasta una de las ambulancias que ya partía hacia el hospital, estaba bastante complicado, pero estable. Luego volví junto a ella, los bomberos ya casi lograban sacarla, pero al hacerlo el dolor hizo que se desmayara. La estabilizamos y la subimos a la ambulancia. Corrimos velozmente hacia el hospital, las sirenas aullaban abriéndose paso, y yo intentaba con todas mis fuerzas que ella no muriera. En un momento dado, recupero temporalmente la conciencia, levanto un poco su mano y yo se la tome entre las mías. Trato de decirme algo que no entendí, arrime mi oído a su boca, entonces escuche su pedido, y eso me estremeció… ¨Cuida a mi Sung¨, luego se perdió el conocimiento nuevamente y ya no pudo decirme nada más. Trate de reponerme y seguí con lo mío. Al llegar al hospital me quede junto a los médicos que la recibieron hasta que finalmente entro al quirófano. El Señor Kim ya estaba en otro de ellos.
 Me senté en el piso de un pasillo apartado que estaba a media luz, tenía el celular en la mano frente a mí, debía llamarlo pero tenía miedo de colapsar en cuanto oyera su voz. Mientras miraba su número escrito en la pantalla empecé a recordar aquellos detalles por lo que había rogado tener un accidente para olvidarme de ellos para siempre. Los hoyuelos en sus mejillas cuando reía, su ombligo pequeño y alargado, el lunar en su cuello con forma acorazonada, su cabello despeinado al levantarse… estaba agitada. Pulse el botón de llamar, su voz sonó pastosa, debía de estar dormido.
 -Hola?
 -Sung… soy Olivia…
 -… -el silencio me pareció eterno, pero lo escuchaba respirar entrecortado.
 -Estas ahí?
 -Que es lo que quieres, no tuviste suficiente?
 -Escucha… tengo que decirte algo muy importante…
 -No me interesa lo que tengas que decirm…
 -Sung… son… son tus padres.
 -… mis… padres?
 -Esta mañana, en la autopista… acudí a un llamado en la ambulancia por un accidente de transito… tus padres están aquí… en el hospital donde trabajo.
 -Y… están… bien? – su voz sonaba angustiada.
 -Los dos están ahora en cirugía, creo que es mejor que vengas.
 -En… cirugía?
 -Si… debes venir me parece.
 -Tu… estas ahí?
 -Si
 -Y… adonde voy… a buscarte?
 -Habla con el guardia de la entrada, dile que me buscas y él te traerá hasta acá, yo voy a dejarle dicho, ok?
 -Ok… voy ahora… ahora –repetía mientras su vos se apagaba, luego colgó.
 Estaba angustiada porque lo vería nuevamente, estaría parado cerca de mi otra vez. Talvez… talvez vendría con su nueva esposa…
 Llame a la recepción y avise para que lo condujeran hasta donde yo estaba apenas él llegara, luego me senté en un pequeño sillón de la sala de espera, tenia frío y estaba muy cansada, doble las piernas contra mi pecho y las rodee con los brazos y allí me quede dormida. Cuando desperté pensé que aun soñaba.
 -Doctora… doc… -alguien me hablaba suavemente mientras me tocaba el hombro –el familiar que usted esperaba ya esta aquí.
 Alce la vista y lo vi, me miraba con ojos de suplica. El guardia se fue y quedamos solos. Trate de incorporarme de la incomoda posición que tenia en el silloncito pero tenia las piernas adormecidas y al querer pararme cai de un golpe al piso, el corrió y tomándome de las manos me ayudo a pararme. Quedamos enfrentados, mirándonos sin soltarnos, a pesar de que el momento era lo suficientemente delicado, los sentimientos no tardaron en aparecer.
 -Tus padres aun no salen del quirófano –me miraba lleno de angustia sin soltarme las manos –tu padre tenia traumatismo toráxico grave por el impacto con el volante, y tu mamá fractura de pelvis.
 -Se repondrán? Dime la verdad por favor…
 -No lo se…tendremos que esperar… apenas terminen saldrán para hablar contigo. Ellos te dirán cual será el pronóstico.
 -Que debo hacer?!
 -Nada… por ahora solo debes esperar…
 Estaba realmente afligido, apretaba mis manos con fuerza, tenia que quitárselas y así poder salir de ahí, pero no podía. Lo lleve a que se sentara, finalmente allí me soltó. Se quedo perdido en sus pensamientos. Le traje un café y me senté junto a él. La situación era tensa, pero en un momento dado me encontré a mi misma con los ojos cerrados tratando de sentir su perfume, que idiota.
 Los cirujanos salieron, estaban graves pero estables, habría que esperar las primeras 72 horas, eso definiría el pronóstico. Sung se quedo sentado esperando para poder entrar a verlos. Me pare sin decir nada y me dirigí a la salida.
 -Volveras?
 -Si… iré a casa a bañarme, debo volver a trabajar –le respondí sin voltearme.
 Y salí. Corrí por el pasillo del hospital como si estuviera escapándome, huyendo, huyendo del dolor de verlo.

 Los días posteriores al suceso fueron terribles. Soñaba con sus manos, deseaba en sueños que me abrazara pero su imagen se desvanecía de repente y me quedaba sola otra vez. Nos cruzamos en el hospital algunas veces, me saludaba con un gesto, pero jamás me miraba a los ojos. Un día martes, mientras esperaba en la puerta del hospital un taxi para volver a casa, lo vi llegar en su coche con una chica, debía de ser coreana por sus rasgos, era de pequeña estatura y lo tomo del brazo al bajar, sentí que se me abría el pecho, esa debía ser su esposa. Me sentía verdaderamente mal. Por lo menos cuando nos separamos no tenía que verlo, pero ahora… ahora era una agonía.
 Jamás volví a ver a sus padres, ambos estaban internados en terapia intensiva. Mis colegas me mantenían al tanto de su evolución, pero nunca pisaba esa sala. Su padre se recupero relativamente rápido, luego de estar en el hospital por algunas semanas, fue trasladado a un centro de rehabilitación privado donde recibiría el resto del tratamiento. Su madre tardo un poco mas, luego del accidente había sufrido una hemorragia interna lo que la tuvo al borde de la muerte, pero las cosas mejoraron paulatinamente. Al final fue trasladada a la sala donde yo estaba, como si el castigo por la avaricia de haberlo querido todo no fuera suficiente. Hacia todo lo posible por evitar entrar a su cuarto, por cruzarme con su familia, por siquiera dirigir la mirada hacia ese lugar. Pero era una tarea muy agotadora.
 Un día estaba enfrascada completando una historia clínica. Una de las enfermeras de la sala entro en el office y me distrajo.
 -Doctora… una paciente la llama, necesita hablar con usted.
 -Que paciente? Una de las mías?
 -No, es de la doctora Hernández, pero ella pidió hablar con usted, es la señora Kim.
 -La… señora… Kim?! –estaba de una pieza.
 -Si!
 -Pero… dile que estoy ocupada.
 -Ya se lo dije y me dijo que tiene todo el tiempo del mundo para esperarla, la verdad me sorprendió, pero parece una mujer muy decidida, y dijo que si no es ahora deberá ir a verla en algún momento. Porque deseara verla a usted, si no es su medica tratante? Le pregunte si no quería que mejor la llamase a la doctora Hernández, pero ella fue muy específica.
 -Ok… ok… iré en un momento.
 La enfermera salió y yo me quede petrificada. Que era todo eso? Sabía que no podría evadirla, me mandaría a llamar hasta que finalmente tuviera que ir, y todo el mundo se preguntaría que demonios es lo que le pasa. Seguramente era para decirme que me alejara de su hijo, que él ya estaba casado, que era una imbecil, y al final tendría que admitir que ella tenía razón. Yo era una estupida.
 Me pare y fui a su cuarto. Ya en la puerta tome aire profundamente para aguantar todo lo que tenia que decirme sin la necesidad de largarme a llorar para toda la vida o ahogarla con la almohada y acabar psiquiátrica para siempre. Abrí la puerta lentamente y entre, tenia que verificar que él no estuviera allí.
 -Buenos días señora Kim –la salude haciendo la reverencia, sin mirarla.
 -Bueno… al menos no tuve que esperar demasiado. Fuiste muy mal educada, jamás volviste a ver como estaba luego de accidente.
 -Le pido disculpas… No se lo que necesita per
 -Necesito hablar contigo, es mas, necesito solamente que escuches.
 -Señora Kim… yo n
 -Arrima esa silla, siéntate y escúchame.
 No me quedaba más que aguantar su discurso. Traje la silla del rincón y me senté junto a ella, sin mirarla, sin decirle nada.
 -Cuando llegue de Corea no traía nada, mas que lo que tenia puesto y algunos pesos, había dejado a mis hijos con mi madre y había venido con mi esposo a probar suerte. Las cosas se dieron bien, traje primero a mis hijas, quienes luego se casaron. Pero la luz de mis ojos quedo allá. El quería estudiar ingeniería, discutí tantas veces por eso con él hasta que finalmente lo hizo. Pero en mi cabeza siempre rondaba el miedo a la guerra, y mi único hijo debía enlistarse de forma inminente. Entonces le exigí que emigrara hacia acá. Cuando llego prometí no separarme más de él. Empezó a trabajar casi de inmediato en nuestras tiendas, pero a mis espaldas estudiaba castellano para poder independizarse. Primero quiso vivir solo, eso me rompió el corazón, pero acepte que se mudara con su primo, allí consiguió la ansiada libertad que quería. Luego empezó con que quería ser profesor universitario, le negamos eso pues él debía hacerse cargo del negocio familiar que tanto nos había costado levantar. Rompió el vidrio de la entrada de casa, pero cayó y no dijo nada. Pero entonces un día me mostró que él era un ser distinto del que yo creía conocer, llego a casa con una mujer que amaba, por la cual debía enfrentar todo y a todos, y a mi se nublaron las ideas. Tú te estabas robando a mi adorado Sung. Luego de que saliste de casa ese sábado, volvió solamente a recoger tus zapatos. Después no lo volví a ver hasta el día en que desperté en la cama de este hospital. Había estado terriblemente equivocada, tu no tenias la culpa, la culpa era mía, mi hijo, mi único hijo se había criado sin mi y no era el animalito domesticado que yo creía poseer. Al tratarte así ese día había conseguido romper el último hilo que nos unía. Sufrí mucho, pero fui incapaz de pedirle perdón. La noche del accidente, cuando te vi, me di cuenta de que Dios me estaba dando una segunda oportunidad. Una mujer que salva vidas como tú no podía ser más perfecta para mi hijo. Te entregaste sin rencor, lo sentí cuando tomaste mi mano en la ambulancia, por eso te pido que me perdones…
 -Se… señora Kim… yo… yo no se que decir –estaba shockeada con lo que me acababa de decir, no sabia que estaba pasando, mi cabeza maquinaba a mil revoluciones por segundo y mi corazón se había detenido de golpe.
 -Di que si y ve y busca a mi hijo.
 -A… a su hijo? Pe… pero su esposa…
 -Su esposa? El jamás me haría caso! Te refieres a la chica que ha venido con él? Esa es mi hija Jin Hye! Sung ha estado encerrado todo este tiempo. Miento! Consiguió un puesto en la Facultad de Ingeniería  y da clases en el horario nocturno, no me preguntes como lo se… pero si aun lo amas… y creo que es así, ve a buscarlo.
 -Pero creo que él ya n
 -Vamos hija! Tu crees que si él no te amara andaría así sufriendo por los rincones cada vez que te ve?! Venir a visitarme para él es tremendamente difícil, ha tenido que verte y no ha podido decirte nada! Imagina como se siente!
 Mi corazón latía como un caballo desbocado, sería así, como su madre me decía? Que tenia que hacer ahora? Su madre me había tomado la mano y no me había dado cuenta, tiro un poco de ella para sacarme del estupor en el me hallaba hundida.
 -Ve Olivia, búscalo, perdónalo, y así me habrás perdonado a mí, te agradezco que me hallas salvado para darme esta segunda oportunidad, pero el trato no estará terminado hasta que tú y él no hablen nuevamente.
 Asentí con la cabeza, la abrace sonriendo y salí de la habitación. Cuando estuve en el office nuevamente, me quede pasmada pensando en que hacer, entonces me llamo Abby y le conté lo que había hablado con la señora Kim, ella comenzó a gritarme diciendo que me fuera casa, me cambiara y fuera a buscarlo, que era algo que no debía meditar ni hacer esperar. Le hice caso en el acto y como impulsada por algún cohete espacial, termine lo que tenia pendiente y corrí a casa.
 No sabia que ponerme, zapatos o botas? o zapatillas? jeans? no? me recogía el cabello o lo dejaba suelto? llevaba bolso o no me hacia falta? La verdadera pregunta se escondía detrás de todas ellas ¿Qué le iba a decir? No sabía. No sabia como disculparme por como lo había tratado mientras él trataba de salvar nuestra relación. Me quede pasmada. Nunca había pensado en eso. Y ahora necesitaba una respuesta. De repente sonó el teléfono y eso me hizo reaccionar, era mi hermana.
 -Ya saliste?
 -No… aun no.
 -Y que estas esperando?!
 -Es que… Abby… no se que decirle!
 -Deja eso para el momento en que debas hablar, si ensayas algo antes luego seguro meterás la pata, mejor no pienses mas y ve  a verlo.
 -Ok… ok… eso es…
 -Vamos! … Que esperas!
 Colgué y salí a la calle, ya era de noche y se había puesto mas frío. Tome un taxi y fui hasta su apartamento. Al llegar allí, las manos me temblaban, toque el timbre un par de veces pero no respondió. Que hacia?! Me iba o me quedaba? Me tenía que quedar, era ahora o nunca, bueno, no nunca, pero mañana estaría más difícil. Pasaron los minutos y comenzó a llover, no tenia paraguas, así que me resguarde debajo de un pequeño árbol de una casa vecina. Estaba húmeda y muerta de frío, pero decidida. No sabia que le diría, pero tendría que decirle algo. Finalmente él llego, eran como las 11 de la noche, bajo del auto rápidamente, tomo algunas carpetas del asiento del acompañante y corrió a la puerta. Mientras trataba de abrir sin que se le cayeran las cosas, me aproxime hasta donde él estaba, y allí, muerta de nervios por lo que se avecinaba, le hable.
 -Sung… -le dije con la voz baja por los nervios. El se asusto y se giro de golpe, al verme dejo caer sus cosas al piso. Su cara de asombro rayaba con el susto, me miro de arriba abajo, sin decirme nada. Yo estaba empapada, el agua me caía del cabello, pero a pesar de que la lluvia me golpeaba el rostro no podía dejar de mirarlo. Me agache a recoger sus carpetas, entonces él se agacho y me las quito de las manos. Me pare lentamente, él me miraba de una forma intimidante, nunca me había mirado así.
 -Necesito decirte algunas cosas… -le dije tiritando.
 Me miraba y no decía nada! Eso me ponía cada vez más nerviosa. Entonces se giro, abrió la puerta manteniéndola así y me señalo con la cabeza que pasara. Subimos al elevador sin decirnos nada. La tensión del momento podía cortar el metal. Ni siquiera nos miramos. Entramos a su apartamento y luego de dejar sus cosas sobre la mesa, me hablo seriamente, evitando mirarme.
 -Deja tu abrigo en la habitación de lavado, estas mojando el piso
 -Ok… -le conteste y fui rápidamente a dejar el abrigo. Al volver al comedor, me arrojo una toalla mientras él con otra se secaba el cabello.
 -Sécate –me dijo en un tono monótono.
 Comencé a secarme la cara y un poco el cabello que me escurría, entonces él se aproximo, tomo la toalla de mis manos y comenzó a frotarme el cabello. Sentía que las piernas me temblaban, que me despegaba levemente de suelo, podía oler su perfume. Recordé la primera vez que hizo esto, y sentí que el corazón me estaba por estallar.
 -Porque tardaste tanto –me dijo sin dejar de hacer lo suyo, yo estaba al borde del desmayo, no entendía lo que me peguntaba.
 -Eh? …
 -Estuve esperando… que… que… algo pasara.
 Y algo había pasado, pero no sabía como explicárselo. Baje la cabeza y sentí que el pecho se me hundía, que un nudo se me atravesaba en la garganta.
 -Por favor… perdóname.
 No me respondió y siguió secándome el cabello. No sabia que hacer, estaba confundida, no sabia si llorar, pero tenía la sensación de que eso pasaría en cualquier momento. Entonces se detuvo.
 -Mírame.
 -…no… no puedo.
 -Mírame! –me grito, yo levante la cabeza asustada –Dime algo antes de pedirme perdón! Dime que no me extrañaste, dime que no sufriste, vamos! Dime que jamás me amaste, que no sentiste nada! Dímelo! Dímelo!
 Yo lo miraba asustada, él me tomo de los brazos, sacudiéndome, apretaba su mandíbula como si estuviera lleno de furia, yo sentía como que las lagrimas rodaban por mi cara sin poder evitarlo.
 -No… -le conteste.
 -No que?! No me extrañaste?! No me quisiste?! No sentiste nada?! Ah?!
 -No! … no… no es así…
 -Entonces dime como es!
 -Te amaba… y te extrañaba todos los días, y si sufrí por ti! Por favor… perdóname…
 -No… no puedo… porque si en verdad me amabas y me extrañabas no se porque tardaste tanto si yo te estaba esperando…
 Entonces me beso, tan intensamente como no lo había hecho nunca, correspondí a su beso, pero continuaba asustada, tenia miedo de su furia, de lo mal que lo había hecho sentir, de que solo fuera un castigo. Entonces me aparte y vi que las lagrimas le mojaban el rostro, me miraba con pena, sentí un gran dolor por el sufrimiento que le estaba causando, él jamás me había lastimado y yo había sido muy cruel con él.
 -Dime por que no debo perdonarte…
 -Por que te amaba y te hice sufrir, porque sufrí haciéndote mal, lo siento… lo siento.
 -Ay! Oli!…yo… yo te amo, te amo –me repetía mientras me besaba suavemente.
 -Y yo a ti mi cielo, por favor, dame otra oportunidad…
 -Dámela tu a mi, solo quiero que seas feliz… te juro que solo quiero eso…
 -Dame la oportunidad de redimirme Sung, de poder darte todo de mí.
 El me amaba, no había dejado de amarme, porque nos habíamos separado? Si yo lo amaba y no había dejado de amarlo. Había cometido el error de creer que conocía la verdad absoluta y la verdad siempre estuvo ante mis ojos ¿A quien debía agradecer que todo saliera a relucir? No me importaba, ya que para esas alturas flotaba en sus brazos a su habitación. Sus besos me envolvieron entera, sus caricias me recordaron que estaba viva. Hicimos el amor suavemente, mirándonos, sintiéndonos. Esa noche no hablamos de nada mas, solo nos miramos y nos acariciamos. Finalmente nos quedamos dormidos, pero ese invierno no fue más frío para mí. El calor de su abrazo me relajo y volví a soñar con cosas bonitas. Me sentía calidamente feliz.

 Las cosas volvieron lentamente a la normalidad. Yo sigo viviendo en mi apartamento a pesar de su insistencia de que me mude a su casa y de que mi gato ya se mudo primero, pero es que me encanta tener citas y que él me pase a buscar, mirarlo escondida detrás de las cortinas mientras lo hago esperar, verlo acomodarse el cabello, rezongando por la demora, haciendo caras de aburrimiento. Eso es genial. Pero paso muchas noches en su casa, casi todas, jeje, se imaginaran que es muy difícil decirle que no a ese ser maravilloso, además que me encanta pasar el tiempo junto a él. Jugar a las guerritas, tomar helado, cantar y bailar haciendo la mímica del video, desayunar medio desnudos mientras nos miramos con deseo, comer palomitas en la cama mientras miramos una peli y despertarnos con el pelo lleno de palomitas, andar en bici, ir al campo a ver el atardecer, o a nuestro sitio especial a ver la ciudad iluminada de lejos mientras comemos ramen y golosinas…
 Estar juntos. Nada más que eso.
 Al tiempo de que la señora Kim salio de alta del hospital viajo a Corea a traer a su madre a vivir a mi país. En la fiesta de bienvenida, la madre de Sung me dio un regalo que me había traído desde allá, un hanboc blanco, de una hermosa tela satinada  bordada con rosas de Sharon rojas y azules, que tenia como accesorio un velo de gasa fina como una nube y un par de Binyeo de madera de ciruelo con incrustaciones de nácar en forma de mariposas. Estaba alucinada, pero muda por la sorpresa. La abuela Biung Ji le dio a Sung su antiguo anillo de jade. Los dos nos quedamos de una pieza, era claro lo que querían, y aunque a mi la idea de casarme no se me había pasado por la cabeza, saber que deseaban que fuera de la familia me hacia inmensamente feliz.

 Hoy es domingo por la tarde, la música suena en toda la casa, Sung sabe que muero por la música electrónica y me da el gusto de escucharla como debe ser, fuerte y alto. Aunque a él tampoco le disgusta, ya que esta en la cocina haciendo crepes de manzana mientras canta a viva voz. Seguro que después bailaremos un rato y reiremos hasta quedar agotados, la vida junto a él es muy divertida, jamás me siento aburrida. Pero ahora algo esta pasando pues me grita desde la cocina
 -Oliiii!!!! … se me pego una en el techo! –dice con voz apenada.
 -Que?!!! –pretenderá acaso que salte y la baje?! Seguro tendré que subirme a la mesa mientras él la sostiene y despegar la crepe con una espátula. Les parece una vida aburrida? Jejeje!!! No puedo decirle nada, él es muy tierno, y lo amo.
 -Oliiii!!!
  Uy!!! Será mejor que vaya antes que pegue otra o queme la cocina, así que tendré que despedirme. Deséenme suerte. Nos vemos algún día.
                                                                                Bye!

Ah!!! Este es el tema que le gusta a Sung, yo se lo canto y así consigo una buena cantidad de besos, creo que es muy lindas, aquí pueden escucharlo http://www.youtube.com/watch?v=SJQ9zBv7rvE
y esta es su letra, Que lo disfruten!
Calling - tyDi feat. Audrey Gallagher

I leave it all behind
The second hand re-winds
Lose the silence
Redefining
It’s complicated, separated

I walk a step behind
Stop the clock, re-wind
Realigning
Redefining
It’s complicated, separated
separated

From who we are

I see your face
and fall into you
I hear your name
Calling, calling
I find my place
and fall into you
I hear your name
Calling, calling

I see your face
Calling, calling
I hear your name
Calling, calling
I find my place
Calling, calling



15 comentarios:

Ola! Corea dijo...

Bueno Oli gracias a ti conoci una cancion mas electronica, amo la musica electronica jajaaja y me pediste mi opinion, k te digo?.... Me encanto ^^ esta muy bueno de verdad.
Gracias por publicarlo aqui ^^

Anónimo dijo...

Hola Oli, me gustó mucho tu historia, incluso me emocioné cuando la madre hablaba con ella en el hospital (se me escaparon unas lagrimillas, es que soy muy floja).

Gracias por compartir tu historia, esperaré para la próxima.

Besos, Olga.

Oli! dijo...

Hola Olga! gracias x tu comentario, me alegra muchiiiiiisiiiimooo q t gustara la historia, t invito a q leas mis otras historias q tengo publicadas aqi en ChocolateCoreano, Las Opciones del Segundo Dia y La Cura, espero t gusten! besos grandes! Bye!

maggy dijo...

u.u hy soy chillona..jeje yo kiero una historia asi con yoocin ..xDD me encanto de verdad demasiado ..ke linda hirtoria..

Oli! dijo...

Hey maggy! q bueno q t haya gustado el fic... seamos amigas y lo compartamos entre las dos! podemos llegar a un arreglo! besos y gracias!

yuki38 dijo...

amiga...realmente me encanto..

Veronica dijo...

Hola Oli te quedo muy bacano el fic yo creo que todas soñamos con que nos pase algo asi con un chico coreano bien lindo jejejejejeje woooooooooo soñar no cuesta nada.Felicidades escribes muy bien.

Anónimo dijo...

hola tu fic es muy bueno demaciado jajajaj sakiu por escribirlo fighti¡¡¡¡

Suey dijo...

Esta Relindo tu fanfic, muchas gracias por escribirlo

Itzel CarrillO (itsukki) dijo...

waa unni OtrO de lOs tuyOs ke me encantaa....kierO encOntrarme unO asi..buenO realmente kierO encOntrarme a sukki jojojo!!! me encantO me encntO me encantO!!kumawuo!!

(tengO los ojOs OjOs ia casi ni lOs puedO habiri bien perO nO puedO de dejar de lee sus histOoias)

Diana dijo...

me encanto tu historia!!! hasta llegue al punto ,que de tanta emocion,llore... jajaja me parecio super tierno... yo tambien quiero un coreano asi!
de casualidad encontre esto ...estaba viendo fotos de gong yoo y justo vi la imagen del comienzo... quede casi loca....entre y empece a leer tu historia... ME FACINO!!! ... suerte... saludos desde Argentina! ;)

Anónimo dijo...

me encanto...me emocione tanto q tengo los ojos llenos de lagrimas...de verdad q imaginacion...espero q puedas seguir escribiendo mas...y la verdad no importa q sean con gong yoo...te lo presto jajajaj...

Anónimo dijo...

me encanto bastante esta historia, junto a colegas de la facultad la utilizamos en algunas claces sociológicas del pensamiento poético humano (facultad de ciencia en argentina), mis felicitaciones, nos demostraste que el sueño aun continua..gracias..!!

hnohema dijo...

me gusto mucho tu historia Oli..te felicito.......saludos desde Nicaragua :)

Nesky dijo...

Hola Oli, preciosa la historia, de verdad super emocionante, me batia el corazon, en cada momento lindo, y se me encogio muchisimo con el sufrimiento.
Mis saludos y fighthing para los proximos fanfic, aqui los estaremos esperando.

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